A la memoria de
Antonio Bienvenida
Callad que está dormido,
y descansa silenciosamente,
¿no respira?
parece que está inerte,
¿duerme? Nooo...
Me parece mentira,
pero así es la muerte.
Sus labios
parecen despegarse levemente,
¿dolor sin color?
¡que mala suerte!
no lo creí,
hasta verlo
en el lecho de muerte,
y aún así
parecia dormir
placidamente.
A medida que avanzaba
la triste madrugada,
se veía
amanecer,
el nuevo día
cientos de coronas,
esperaban la salida
del que fuera el mas grande,
“Bienvenida”.
Jamás vi tanta gente
en mi vida,
¡que muerte
tan sentida!
Que mala suerte
tuviste,
¡Bienvenida!.
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