miércoles, 27 de junio de 2007

A la memoria de

Antonio Bienvenida


Callad que está dormido,

y descansa silenciosamente,

¿no respira?

parece que está inerte,

¿duerme? Nooo...

Me parece mentira,

pero así es la muerte.

Sus labios

parecen despegarse levemente,

¿dolor sin color?

¡que mala suerte!

no lo creí,

hasta verlo

en el lecho de muerte,

y aún así

parecia dormir

placidamente.

A medida que avanzaba

la triste madrugada,

se veía

amanecer,

el nuevo día

cientos de coronas,

esperaban la salida

del que fuera el mas grande,

Bienvenida”.

Jamás vi tanta gente

en mi vida,

¡que muerte

tan sentida!

Que mala suerte

tuviste,

¡Bienvenida!.

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