A la mujer ideal
Tu me esperabas
en mi camino,
yo rodaba aquí y allá
pero nada encontraba,
al fin nuestros destinos
quisieron encontrarse
y a mi vuelta estabas
en mi mismo camino,
me sorprendí al verte
y me dije, ¡es mi sino!,
me quedé inerte
lo vi tan claro,
que pensé en tenerte
y sin mas rodeos,
me hice fuerte y me dije,
es el momento ahora que la veo.
Hablé contigo,
te aclaré mis deseos
nos hicimos amigos,
estuvimos un tiempo
yo contigo y tu conmigo
y en todo momento
coincidimos.
Por tanto tu eres completa
el molde eterno
de la mujer perfecta,
dulce, dócil, diligente,
perspicaz y despierta
a veces un tanto inquieta,
por los horrores que existen,
por esa herida abierta
donde mana sangre
hermana,
y por todas esas cosas
sufres, pensando en el mañana.
Eres tan sensible,
tan tierna, humana
y tantas cualidades atesoras,
que yo sin temor a equivocarme
me atrevo a decir que eres
mi amor y ¡ toda una señora
A mi mujer
Paco Díaz “Bichero
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