miércoles, 4 de julio de 2007

A la mujer ideal

Tu me esperabas

en mi camino,

yo rodaba aquí y allá

pero nada encontraba,

al fin nuestros destinos

quisieron encontrarse

y a mi vuelta estabas

en mi mismo camino,

me sorprendí al verte

y me dije, ¡es mi sino!,

me quedé inerte

lo vi tan claro,

que pensé en tenerte

y sin mas rodeos,

me hice fuerte y me dije,

es el momento ahora que la veo.

Hablé contigo,

te aclaré mis deseos

nos hicimos amigos,

estuvimos un tiempo

yo contigo y tu conmigo

y en todo momento

coincidimos.

Por tanto tu eres completa

el molde eterno

de la mujer perfecta,

dulce, dócil, diligente,

perspicaz y despierta

a veces un tanto inquieta,

por los horrores que existen,

por esa herida abierta

donde mana sangre

hermana,

y por todas esas cosas

sufres, pensando en el mañana.

Eres tan sensible,

tan tierna, humana

y tantas cualidades atesoras,

que yo sin temor a equivocarme

me atrevo a decir que eres

mi amor y ¡ toda una señora

A mi mujer

Paco Díaz “Bichero




No hay comentarios: